El cáncer de piel, un tema de mucho interés para todos.

Tengo la suerte de trabajar en el hospital de referencia más importante del país. Mi función en esta casa de salud es Dermatóloga Oncóloga – Cirujana Dermatóloga. También soy la encargada de la “Clínica de Cáncer Melanoma y No Melanoma”. Todos los días, sea en la práctica pública como en la privada, tengo nuevos pacientes con cáncer de piel. Lo que más me ha llamado la atención es que en los últimos cinco años no solo a aumentado la incidencia de esta patología, sino que ahora la vemos en pacientes cada vez más jóvenes. Antes diagnosticaba a personas entre 60 y 80 años, ahora diagnostico a jóvenes desde los 20 años en adelante. La pregunta es ¿Qué esta pasando? ¿Por qué este cambio?

Debo empezar contándoles que el cáncer de piel lo podemos ver en personas de cualquier edad. El más agresivo y mortal, el melanoma, es uno de los cánceres más comunes en los adultos jóvenes. Los llamados cáncer de piel no melanoma se observa más en personas de edad avanzada, sin embargo podrían presentarse en personas de menor rango de edad. Una de las razones para explicar el aumento de casos es que ahora los médicos especialistas en Dermatología disponemos de mejores herramientas diagnósticas para detectar a tiempo este tipo de tumores. El objetivo primordial es detectarlos en una fase temprana para tratarlos a tiempo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cada año se producen entre dos y tres millones de casos de cáncer de piel en todo el mundo. El más agresivo es el melanoma, afortunadamente mucho menos frecuente. Ocasiona al año unos 132.000 casos en el mundo. Quito, la ciudad donde vivo, ha registrado la tasa más alta de incidencia de cáncer de piel en Ecuador: cáncer no melanoma en 4 a 6 casos por cada cien mil habitantes en hombres y de 2 a 3 en mujeres, cáncer melanoma de 0,9 por cada cien mil habitantes en hombres y 0,1 en mujeres.

Más allá de algún factor de riesgo hereditario, el cáncer de piel está en gran medida asociado a la exposición al sol en horarios inadecuados. Además, debemos tomar en cuenta que los niveles de radiación cada vez son más altos. La posibilidad de que en algún momento de nuestra vida presentemos esta patología va aumentando paulatinamente si no adoptamos medidas de prevención.

Voy a empezar recomendándoles que si tienen algún lunar en su piel o presenten alguna lesión que antes no la tenían, que ha cambiado de color, que sangra, que ha crecido rápidamente, deben acudir a su médico especialista en Dermatología quien diagnóstica y trata este tipo de tumores, hay que visitar al profesional de forma preventiva una vez al año. Cada vez existen campañas de prevención enfocadas en el uso permanente del protector solar. Será el Dermatólogo quien prescriba un producto de amplio espectro (que te proteja de los rayos UVA, UVB, luz visible y luz infraroja), que sea seguro y que disponga del suficiente respaldo científico donde se demuestre su efectividad. Mucho más ahora que es común la venta de protectores cosméticos y artesanales (de eficacia dudosa sin estudios de relevancia) disponibles en perchas de farmacias y recomendados por personas que no están capacitadas ni tienen el suficiente conocimiento sobre este tema. Otras recomendaciones son evitar la exposición solar en el horario de 11:00 a 14:00 donde estamos expuestos a mayores niveles de radiación, usar prendas de manga larga, los sombreros de ala ancha y sombrillas que representan un apoyo al protector a la hora de evitar los daños a la piel causados por el sol. También se aconseja usar gafas con cristales que contengan filtros ultravioleta, no se exponga a cabinas de bronceado y evite las quemaduras solares.

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